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Maltrato intrafamiliar en contexto de COVID19

Las cuarentenas motivo de la pandmia por COVID19 han generado el aumento de varios fenómenos sobre los cuales debemos prestar especial atención; uno de ellos, es el mastrato intrafamiliar. En dicho contexto, establecimos contacto con la psicóloga, y magíster en psicología Claudia Vargas Ribero quien en su tesis justamente trató este fenómeno desde los "factores protectores", en un documento que titula: “Variables positivas como un factor protector en prevención de consecuencias psicológicas en mujeres que han vivido maltrato intrafamiliar”.

 

1. ¿Cómo nace la idea de investigar sobre este tema?
La idea de investigar sobre las variables positivas, como un factor protector en prevención de consecuencias psicológicas en mujeres que han vivido maltrato intrafamiliar, nace desde mi recorrido por las aulas de la Universidad Javeriana en Colombia, donde pude estudiar de cerca con población de mujeres a nivel personal y familiar; encontrando que la potenciación de variables positivas como los afectos, el optimismo hacia la vida, la búsqueda de bienestar y la felicidad, en mujeres que han tenido que afrontar múltiples conflictos culturales y problemáticas sociales como el desplazamiento forzado y violento a raíz del flagelo de la guerra, les permite reconstruir su identidad personal y prevenir secuelas de depresión, estrés postraumático y desesperanza; fortaleciendo su sentido y proyecto de vida, ya que identifiqué que no sólo el desarraigo de sus tierras en el campo se han visto afectadas, sino que la violencia hacia su integridad, su pareja e hijos se ve abruptamente trastocada y maltratada dejando secuelas psicológicas. Posteriormente, en Chile, logré visibilizar que en la población de las mujeres dicha problemática de violencia si bien trae un legado también histórico y social, se ha agudizado en las últimas décadas en el microsistema familiar, donde la relación de pareja al pasar de los años de convivencia en muchas ocasiones lleva a que la rutina debilite su vínculo de afecto, de comprensión y de contención emocional mutua en el diario vivir, y empieza a emerger una relación de poder, de manipulación, de violencia en las formas de expresarse y comunicarse, como un medio para afrontar las diferentes circunstancias socio-económicas que estén viviendo dentro del hogar. Tanto Chile como Colombia, son países con un legado de violencia histórico y de un sistema patriarcal, en donde la voz de la mujer se ha visto muchas veces silenciada y su identidad oprimida. Por ello mismo, la mujer Latinoamericana es luchadora, impregna de esa fortaleza y proyectos a sus hijos para salir adelante y lograr cumplir sus responsabilidades laborales con valores personales y positivismo pese a las dificultades y avatares del día a día. Es por ello, que encontré muy necesario ahondar en esta idea investigativa en Chile, identificando las variables positivas que tienen las mujeres a nivel emocional como un factor protector para superar las secuelas psicológicas que dejan las experiencias de maltrato intrafamiliar.

Claudia Vargas  

2. ¿En qué consistió el trabajo realizado? ¿Cuáles son los principales hallazgos o conclusiones?
El trabajo realizado se enmarcó como parte de mi proyecto de investigación para candidata a Magister en psicología clínica en la Universidad de Santiago de Chile, el cual consistió en un estudio cuantitativo-comparativo entre dos grupos de mujeres que residen en Santiago. Un primer grupo de mujeres con característica común el haber vivido experiencia de maltrato intrafamiliar, mujeres que se encontraban adheridas a un programa del SernamEG, en tres casas de la mujer de distintas comunas. El segundo grupo de mujeres, con iguales características socio-demográficas, no había vivido experiencias de maltrato intrafamiliar. Su participación fue voluntaria a la hora de aplicar los test psicológicos y deseo de participar de la investigación. Como instrumentos principales de medición de las variables positivas y de las consecuencias psicológicas presentes en las mujeres, se aplicaron a los dos grupos de mujeres los test psicológicos de: cuestionario de Afecto Positivo y Negativo (PANAS), el Cuestionario de Bienestar de Ryff, la Escala de Gravedad de Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático, el Inventario de crecimiento Postraumático (PTGI), entre otros, los cuales se encuentran estandarizados para la población chilena.

Se encontraron como resultados principales y relevantes que mujeres con experiencias de maltrato intrafamiliar que puntuaron significativamente alto en el afecto positivo, presentaron menores niveles de ansiedad, de depresión, evocación suceso traumático, evitación, alteraciones cognitivas y del estado del ánimo. De otra parte, se encontraron relaciones significativamente altas entre el afecto positivo y los niveles de bienestar subjetivo, especialmente para las subcategorías de bienestar relacionadas con la variable de autoaceptación, autonomía y propósito en la vida. A mayores niveles de afecto positivo en las mujeres con historia de maltrato, las mujeres obtuvieron puntuaciones altas en los niveles de autonomía, de autoaceptación personal y propósito en la vida; lo cual señala que, al potenciar estas variables psicológicas en las mujeres, el bienestar en ellas puede ser fortalecido, pese a haber vivido la experiencia del maltrato. Sin embargo, se encontró que mujeres de los dos grupos analizados, con maltrato y sin maltrato, que puntuaron alto en optimismo y en relaciones positivas, no son suficientes para prevenir síntomas depresivos, de ansiedad o de estrés postraumático, si se presentan como características aisladas en las mujeres, sino que deben fortalecerse constantemente con las otras variables positivas como la mantención de un afecto positivo hacia las circunstancias, los estados de felicidad personal, en familia y en el trabajo, la autonomía, el propósito y sentido de vida, los cuales brinden a las mujeres un factor protector para potenciar su bienestar general.

Un resultado particularmente interesante para los objetivos de la presente investigación, fue la relación estadísticamente significativa y positiva ente la variable afecto positivo y la variable PTGI (florecimiento posterior al estrés postraumático). En este sentido, una consecuencia directa del maltrato intrafamiliar que es la de estrés postraumático en las mujeres, arrojó en este grupo de mujeres, puntuaciones altas en la variable florecimiento, lo cual indicó que posterior a esta situación traumática, ellas lograron potenciar elementos personales para sobreponerse a los obstáculos, fortalecerse con esa circunstancia, dándole un nuevo sentido a su vida más positivo, ya que al socializar esta experiencia con ellas en talleres, expresaron empezar a ser más autónomas a la hora de decidir relaciones sanas y nuevos motivadores en su vida.

 

3. Basado en dichas conclusiones, ¿cuáles podrían ser las principales recomendaciones para personas en situaciones de crisis?
Desde el enfoque de la psicología positiva, la cual hace énfasis en el fortalecimiento de estados emocionales positivos, potenciación de las cualidades personales y en el florecimiento de las fortalezas y virtudes del ser humano para lograr estados de bienestar; recomendaría a las personas que se encuentran atravesando momentos de crisis, que encontraran elementos de motivación y de nuevo sentido positivo a la proyección de sus metas y esperanza por la cual se despiertan cada mañana, pese a los obstáculos o “piedras que hayan aparecido en su camino”. Les recordaría que la vida es, siguiendo la terapia narrativa, como una obra de arte o un libro. Los tintes fuertes y suaves hacen falta para que esa gran obra adquiera sentido de lucha y de realización. Somos los autores de nuestra propia novela. Cada capítulo de nuestro libro trae sus momentos felices y sus momentos de desesperanza o trágicos. Como seres humanos, tenemos errores, no somos perfectos. Pero hay que recordar, que somos los protagonistas de esa gran obra que es la vida, somos autónomos para decidir qué camino tomar, reescribir y resignificar de manera positiva un nuevo capítulo, lo que nos permitirá darle un sentido más renovador y agradable a nuestra existencia y a la de los seres que nos acompañan en ese caminar. De esta forma, nuestros pensamientos, emociones y actuaciones empezarán a cambiar y ayudarán a manejar cualquier situación difícil o de crisis.

 

4. ¿Deseas agregar o recomendar algo más?
Si. Teniendo presente el contexto actual de contingencia de salud que estamos viviendo en Chile y en el mundo por el COVID-19, quisiera agregar como reflexión, la importancia de cuestionarnos acerca de las formas cómo veníamos relacionándonos con el exterior, con los otros y con nosotros mismos antes de la pandemia. En un mundo actual donde la tecnología, el consumismo y la virtualidad son el vehículo para poder estar con otro u otra para comunicarse en el día a día; se dejan de lado muchas veces los pequeños momentos de expresión de afecto, el escuchar a un amigo en el trabajo mientras se comparte un café, el compartir en la mesa y charlar con los hijos, el escribir una carta cómo se hacía antiguamente, el enriquecer no sólo lo exterior con cosas materiales sino nuestro ser, nuestro interior; todos ellos elementos que enriquecen la relación con los demás y la misma vida. Estamos en un mundo globalizado donde el acceso a los recursos a través de los medios virtuales es más fácil, más inmediato. Sin embargo, los índices de depresión, desesperanza, falta de sentido y soledad son grandes. Esto se debe a que solemos buscar o encontrar felicidad en lo externo, y no en fortalecernos interiormente. Concuerdo y sigo a un gran pensador chileno, Gastón Soublette, quién afirmó en alguna entrevista: “La pandemia viral es resultado de la pandemia psicológica y espiritual”.

 

Equipo SOCHPED
Agosto de 2020

 

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